En Schipkau, Alemania, se está construyendo la turbina eólica más alta del mundo, que alcanzará los 365 metros de altura, gracias a la empresa GICON. Este proyecto no solo representa un avance significativo en la ingeniería, sino que también promete revolucionar la producción de energía eólica, aumentando potencialmente la generación de electricidad en un 40% a esas altitudes.
El aerogenerador tendrá un peso total de 750 toneladas y, aunque todavía está en construcción, ya supera a otros gigantes de la industria. Las palas, que se instalarán más adelante, harán que su altura máxima sea récord. La empresa ha diseñado un innovador método para ensamblar la estructura, ya que las grúas convencionales no pueden elevar sus componentes a los 300 metros necesarios. Utilizarán la propia estructura del aerogenerador para levantar las partes desde una plataforma de acero a 165 metros de altura.
Una torre interior, compuesta por aproximadamente 22,000 piezas interconectadas, actuará como el núcleo de la estructura, facilitando la elevación de los componentes. Para garantizar precisión en el ensamblaje, cada compartimento para tornillos incluirá un código QR que los técnicos escanearán con destornilladores inalámbricos, que pesan 25 kilogramos cada uno.
La razón detrás de construir una turbina tan alta radica en el viento. Estudios de GICON han demostrado que, a mayores altitudes, el viento es más constante y menos afectado por obstrucciones del terreno, lo que puede duplicar la generación de electricidad en ciertas condiciones. Este enfoque busca replicar las ventajas de los aerogeneradores marinos, logrando así un acceso más efectivo a los recursos eólicos disponibles. Sin embargo, la complejidad de mantener una estructura de tal altura plantea importantes desafíos que aún deben ser evaluados.
