Amazon ha comenzado a bloquear el acceso a Muse, el asistente de inteligencia artificial de Meta, para realizar compras en su plataforma. Este cambio se debe a que Amazon considera que Muse, al no haberse identificado como asistente y al no haber notificado su entrada en la tienda, está violando las condiciones de uso aceptadas por los clientes. Además, Amazon alega que Muse podría estar almacenando credenciales de usuario.
Muse, lanzado el 8 de septiembre, permite a los usuarios acceder a su correo, calendario y realizar compras por internet. En solo una semana, se convirtió en la aplicación gratuita más descargada en la App Store de Estados Unidos, superando a ChatGPT, con más de 900.000 descargas. Este éxito marca un hito en el ámbito de los asistentes de consumo.
El aviso de Amazon es relevante porque no acusa a Meta de ingresar sin permiso, sino que enfatiza que los usuarios están violando las condiciones de uso. Este enfoque es estratégico, dado que un tribunal reciente había fallado a favor de que es el usuario quien acceso a Amazon, no el asistente de inteligencia artificial.
Si bien Amazon se justifica en términos de protección de datos, el riesgo de seguridad es palpable. Recientemente se identificó un fallo en Muse que exponía las credenciales de usuario a otras aplicaciones en dispositivos Mac. Amazon sostiene que Muse no se identifica adecuadamente al acceder a su plataforma.
A pesar de la negativa de Amazon hacia Muse, otros como Shopify permiten su integración con Shop Pay, y Walmart está abierto a agentes de Gemini y OpenAI. La diferencia radica en los modelos de negocio: Amazon generó más de 68.000 millones de dólares en ingresos publicitarios en 2025, lo que hace que la interacción humana sea esencial para sus resultados económicos. Los sistemas automatizados como Muse podrían, en cambio, reducir la visibilidad de anuncios y afectar significativamente sus beneficios.
En este contexto, Amazon enfrenta un dilema, dado que tiene sus propios asistentes de compra, como Alexa for Shopping y Buy for Me. Ambas compañías defienden su control sobre los asistentes en sus plataformas mientras promueven la apertura en otros.
La situación actual no es nueva y evoca precedentes en otras industrias, como la aviación y la banca, donde se han dado disputas similares entre empresas y plataformas. Eventualmente, se espera que las compañías lleguen a acuerdos comerciales, especialmente en Estados Unidos, mientras que en Europa la competencia podría forzar un cambio más estructural en el sector. La dinámica del mercado enfrenta a usuarios y empresas en una lucha constante por la privacidad y el control de datos, donde, al final, son los usuarios quienes financian la actividad publicitaria.
