En España, se ha identificado que más de 1.200 especies invasoras han llegado a su territorio, y su introducción se produce por diversas razones, como cambios en el clima o actividades humanas. Un estudio reciente de la Universitat Autònoma de Barcelona destaca cómo el uso de árboles ornamentales como la sófora o acacia de Japón, introducidos en el siglo XVIII, está favoreciendo la proliferación de la abeja gigante de la resina (Megachile sculpturalis), la primera abeja invasora documentada en Europa.
Este estudio revela que esta abeja se alimenta casi exclusivamente del polen de la sófora, que florece en verano y es común en jardines urbanos de Cataluña. La coincidencia de la actividad de la abeja con el periodo de floración de la sófora crea un entorno propicio para la expansión de esta especie invasora, lo que plantea futuros desafíos para la biodiversidad local.
Desde su llegada a Europa en 2008, la Megachile sculpturalis ha visto un aumento notable en su población. Su primer avistamiento en Cataluña ocurrió en 2018, y su presencia se confirmó en Mallorca en 2021. A pesar de que se han realizado investigaciones previas, este nuevo trabajo proporciona conclusiones más sólidas debido al análisis de datos a gran escala en Cataluña, indicando que la disponibilidad de sófora puede ser tan determinante como las condiciones climáticas para el éxito de la abeja invasora.
La erradicación de especies invasoras plantea complicaciones; en este caso, eliminar la sófora no necesariamente iría acompañada de un decrecimiento en la población de la abeja, que ha colonizado Europa desde hace casi dos décadas. Este fenómeno subraya la complejidad de la relación entre plantas exóticas y su influencia en la fauna, lo que podría tener repercusiones en el futuro de la biodiversidad en la región.
