Durante cuatro años de conflicto, Ucrania ha intensificado el uso de drones como herramienta esencial en su resistencia contra las fuerzas rusas. Recientemente, se ha revelado que esta experiencia está siendo utilizada fuera de sus fronteras. Especialistas ucranianos han sido localizados en países como Mali, Libia y Sudán, donde la guerra no solo se libra en Ucrania, sino que se ha trasladado al desierto africano, donde Kiev busca debilitar a Moscú.
Un grupo de aproximadamente 15 expertos ucranianos se encuentra actualmente en el norte de Mali, apoyando al Frente de Liberación de Azawad, compuesto en su mayoría por rebeldes tuareg. Estos especialistas no están combatiendo directamente, sino que entrenan a los insurgentes y brindan asistencia operativa, utilizando tecnología de drones que han perfeccionado en el conflicto con Rusia.
La intervención de Ucrania en esta región se enmarca en un contexto más amplio de la influencia rusa en el Sahel, donde Moscú ha capitalizado la disminución de la presencia occidental para expandir su poder a través de gobiernos militares locales. Históricamente, el Grupo Wagner había manejado mucho de este apoyo. Sin embargo, tras la muerte de su líder en 2023, Rusia ha reorganizado sus operaciones en la región bajo una nueva estructura estatal con el Africa Corps. Al debilitar la presencia rusa, Ucrania procura presionar a su adversario sin realizar operaciones en su propio territorio.
La transferencia de conocimientos militares, especialmente en el uso de drones, ha permitido a Ucrania convertir esta experiencia en un activo político. Además de su presencia en Mali, también se han reportado especialistas ucranianos en Sudán, y han capacitado a fuerzas de varios países africanos en operaciones con drones. Esto ha incluido la formación para combatir drones Shahed en Medio Oriente, mejorando así su red de cooperación internacional.
El contexto del conflicto en el Sahel presenta desafíos distintos a los de Ucrania. Las condiciones climáticas extremas, las largas distancias y el tipo de combate difieren significativamente. En Mali, el conocimiento del terreno juega un papel crucial en estrategias militares, lo que convierte a la región en un laboratorio para Ucrania a la hora de adaptar su equipamiento y tácticas.
La colaboración con el Frente de Liberación de Azawad viene acompañada de tensiones culturales e ideológicas, pero se basa en un interés común de combatir un enemigo. Sin embargo, a raíz de esta colaboración, Mali y otros países han denunciado a Ucrania ante las Naciones Unidas, acusándola de apoyar el terrorismo, acusaciones que Kiev ha negado.
La estrategia de Ucrania no se limita al Sahel. En Libia, operadores ucranianos de drones han sido desplegados para realizar operaciones contra embarcaciones vinculadas a las exportaciones petroleras rusas. Esto resalta un enfoque más amplio por parte de Ucrania para utilizar su experiencia militar como moneda de cambio, buscando fortalecer su presencia internacional y debilitar los intereses rusos.
A medida que avanza la guerra, las operaciones en África podrían no constituir un segundo frente similar al de Donbás, pero sí marcan un cambio significativo en la estrategia ucraniana. La habilidad adquirida en un conflicto prolongado se está utilizando para crear alianzas donde prevalecen intereses antagonistas a Rusia, lo que implica una evolución en el paradigma bélico que trasciende las fronteras ucranianas.
