Los cambios en los ecosistemas marinos son cada vez más evidentes y están siendo documentados por expertos. Investigar el aumento en las poblaciones de megafauna, como ballenas y mantarrayas gigantes, en costas donde antes su presencia era inusual se ha convertido en una prioridad para científicos y buceadores. Marcos González, propietario del centro de buceo Open Water en La Herradura, España, ha destacado que este fenómeno se debe a cambios en la temperatura del agua y la disponibilidad de alimento, impulsados por el calentamiento global.
Recientemente, se han reportado avistamientos sorprendentes de especies como el tiburón azul, que se encuentra en peligro crítico en el Mediterráneo y cuya población ha disminuido drásticamente en las últimas cinco décadas. Mientras que en el pasado era raro observar tortugas, ahora Marcos indica que ha registrado numerosas avistamientos, especialmente tras condiciones climáticas severas que afectaron la alimentación de estos reptiles.
Luis Sánchez Tocino, exprofesor de Zoología Marina de la Universidad de Granada, menciona que la migración de cetáceos, como el rorcual común y la yubarta, se relaciona con la búsqueda de alimento en nuevas zonas, reflejando cambios ambientales más amplios. Estos cetáceos están permaneciendo más tiempo en aguas españolas debido a la disponibilidad de nutrientes en la superficie.
Además, el calentamiento global ha desplazado a las tortugas bobas hacia el Mediterráneo occidental, donde antes no nidificaban regularmente. Desde el Aula del Mar de la Universidad de Granada se están llevando a cabo estudios sobre este fenómeno, con énfasis en cómo la temperatura mínima del agua influye en la distribución de estas especies.
A nivel general, el aumento de varamientos de mantas y otros grandes animales marinos en el Mediterráneo está siendo observado en diversas regiones como España, Italia y Francia, aunque aún se desconocen las causas exactas de este fenómeno.
Finalmente, para monitorear estos cambios, se ha instalado una boya oceanográfica en el Mediterráneo, facilitando la recopilación de datos climáticos y oceanográficos que ayudarán a entender mejor los efectos del cambio climático en la fauna marina.
