En México, se registraron 8,709 suicidios en 2025, lo que equivale a una tasa de 6.7 casos por cada 100 mil habitantes. Esta cifra, presentada en las Estadísticas de Defunciones Registradas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), refleja un aumento significativo en comparación con años anteriores, aumentando de 5.1 suicidios por cada 100 mil habitantes en 2015. El impacto de estos datos es profundo, afectando a familias y comunidades en el país que enfrentan la dura realidad de la salud mental.
En 2025, el 79.9% de los suicidios correspondió a hombres, con una tasa de 10.9 por cada 100 mil habitantes, mientras que las mujeres presentaron una tasa de 2.6. El crecimiento en la tasa entre hombres pasó de 8.4 a 10.9 en la última década, mientras que en mujeres la tasa aumentó de 2.0 a 2.6 casos por cada 100 mil habitantes.
Los jóvenes de entre 15 y 29 años son uno de los grupos más afectados, con una tasa de 10.2 suicidios por cada 100 mil habitantes. Esto representa el 38.1% del total nacional, convirtiéndose en la tercera causa de muerte dentro de este grupo etario. De este total, el 74.7% fueron hombres y el 25.3% mujeres. La mayoría de los casos sucedieron en viviendas particulares y un alto porcentaje de estas personas estaban involucradas en alguna actividad económica.
El Inegi también destaca que el 27.2% de los jóvenes que decidieron acabar con su vida contaban con secundaria completa, siendo la educación secundaria la más común en este grupo. En contraste, las mujeres jóvenes con bachillerato completo representaban el mayor porcentaje dentro de su grupo.
La situación de salud mental en el país se agrava, ya que, según el Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE) de 2026, el 21.8% de las personas mayores de 12 años presentan indicios de ansiedad, y el 13.4% muestran signos de depresión. El sentimiento de soledad también afecta a un 6.9% de la población, especialmente entre las mujeres, quienes son más propensas a experimentar ansiedad y soledad en comparación con los hombres.
Estos datos nos invitan a reflexionar sobre la importancia del apoyo emocional y psicológico en las comunidades, así como la necesidad de implementar políticas efectivas por parte del Gobierno de México y las secretarías de salud para abordar este fenómeno y fomentar un ambiente donde la salud mental se tome con la seriedad que merece.
