En la antesala de la Copa Mundial de la FIFA 2026, diversas organizaciones de la sociedad civil y del ámbito académico han presentado el informe “Gritar GOL y gritar ¡JUSTICIA! Afectaciones a los derechos humanos en México en el marco del Mundial FIFA 2026”. Este documento resalta cómo los preparativos de este gran evento han expuesto y agravado situaciones de exclusión, censura y militarización que afectan de manera directa a la ciudadanía en las ciudades anfitrionas.
Este esfuerzo conjunto incluye a instituciones como el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD) y la Universidad Iberoamericana, quienes indican que la necesidad de mostrar una imagen renovada de estabilidad y festín ha llevado a sacrificar libertades y derechos fundamentales de las personas en México.
El informe también destaca cómo las manifestaciones y demandas esenciales han sido minimizadas para no interrumpir el ambiente festivo. Un ejemplo notable se dio el 15 de junio de 2026, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo canceló un evento en Zacatecas debido a las manifestaciones de maestros, optando en su lugar por asistir a San Luis Potosí para promover el Mundial. Las autoridades han enmarcado las protestas como intentos de dañar la imagen de su administración, lo que ha facilitado la represión de quienes alzan la voz.
El documento detalla problemas graves, como el hostigamiento a organizaciones de familiares de personas desaparecidas, que han enfrentado represión en su búsqueda de justicia. Un incidente destaca el uso de métodos policiales como el encapsulamiento de estas familias en eventos públicos.
Las transformaciones urbanas con la llegada del Mundial han exacerbado la gentrificación, afectando a las comunidades más vulnerables. En la Ciudad de México, se ha observado un aumento significativo en las rentas de vivienda, especialmente en cercanías al Estadio Azteca, lo que ha llevado a desalojos forzados de personas en situación de calle y comerciantes en varias zonas.
En Monterrey, las autoridades instalaron muros para ocultar áreas empobrecidas, en un intento por mejorar la percepción del evento. La violencia hacia los medios de comunicación también ha sido un tema denunciado en el informe, con al menos seis agresiones documentadas contra periodistas en un breve periodo, además de restricciones en su labor.
Por último, el informe expone el impacto negativo del Mundial en la salud y la alimentación infantil, con un aumento en la publicidad de bebidas azucaradas, poniendo en riesgo la salud de los más jóvenes y contrarrestando las advertencias sobre obesidad y otras enfermedades. Este análisis invita a reflexionar sobre cómo los grandes eventos pueden influir en la vida diaria de los ciudadanos, y destaca la necesidad urgente de balancear la celebración deportiva con el respeto a los derechos humanos.
