El lanzamiento de misiles por parte de Corea del Norte eleva la tensión en la península y tiene consecuencias directas para la seguridad de Corea del Sur y la estabilidad regional. El episodio puede influir en la agenda diplomática entre Seúl, Pekín y sus aliados, así como en los esfuerzos de desnuclearización.
Corea del Norte lanzó al menos dos misiles balísticos, los primeros en dos meses, en una acción que coincidió con la visita de Estado del presidente surcoreano a China y pocas horas después de un ataque de Estados Unidos en Venezuela. Los proyectiles cayeron en el mar entre las Coreas y Japón.
Pionyang condenó con dureza la acción estadounidense en Venezuela, afirmando que Washington «violó salvajemente la soberanía» de ese país y que la operación revela «la naturaleza canalla y brutal de Estados Unidos». En el ataque en Venezuela fue capturado el presidente Nicolás Maduro, según informaron las fuentes citadas en la cobertura original.
Analistas señalan que los lanzamientos buscan enviar mensajes simultáneos a Beijing y a la comunidad internacional. Lim Eul-chul, del Instituto de Estudios de Extremo Oriente de Seúl, afirmó que la maniobra pretende disuadir a China de estrechar lazos con Corea del Sur y contrarrestar la postura china sobre la desnuclearización.
Otro académico, Bong Youngshik, de la Universidad de Yonsei, comentó que la crisis en Venezuela podría haber aumentado la percepción de riesgo entre los líderes norcoreanos, aludiendo a la figura de Kim Jong-un. La declaración subraya la intención de Pionyang de presentarse como una potencia nuclear y militar dispuesta a una «disuasión agresiva».
La oficina presidencial de Corea del Sur convocó una reunión de seguridad de emergencia y exhortó al Norte a cesar «los actos de provocación que violan las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas». Las autoridades surcoreanas vigilan la evolución de la situación y coordinan medidas con socios regionales.
Fuente: contactonoticias.com.mx
