La comunidad de Celaya se enfrenta a un importante proceso de transformación con la construcción del tren de pasajeros, que ha generado preocupaciones en torno al medio ambiente debido a la tala de árboles en diversas zonas. La Dirección de Medio Ambiente asegura que, aunque el proyecto implica afecciones ambientales significativas, los beneficios superan estos daños, y se implementarán medidas de reforestación.
En total, se contemplan la tala de 424 árboles, la poda de aproximadamente 170 y el trasplante de 59 ejemplares al Parque Bicentenario. La directora de Medio Ambiente, Libia Patiño Ojeda, destacó que el proceso de construcción se llevará a cabo de manera gradual, buscando minimizar el impacto en la flora local y manteniendo un contacto constante con la empresa constructora.
Patiño Ojeda explicó que muchos de los árboles en cuestión son especies no nativas que no resistirían un trasplante. Sin embargo, se estima que el 60% de los árboles trasplantados sobrevivirán. Además, las empresas constructoras Mota-Engil y Recovi se han comprometido a reponer los árboles removidos. Se donarán 6,500 árboles al vivero municipal para su posterior plantación en espacios naturales, comunidades y áreas protegidas del municipio.
La funcionaria subrayó que, en un plazo de dos años tras la conclusión del proyecto, se podrían observar ya los efectos positivos de estas acciones de reforestación. Afirmó que los árboles donados contribuirán a la recuperación de servicios ambientales en la región.
Respecto a las acusaciones de ecocidio, Patiño Ojeda aclaró que este término se reserva para situaciones de gran magnitud que afectan ecosistemas enteros. La directora reconoció el impacto del proyecto pero reiteró que se están tomando medidas para compensar los daños, buscando un equilibrio entre el desarrollo urbano y la protección ambiental en el municipio de Celaya.
