El exgobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, ha sido absuelto por un juez del delito de delincuencia organizada, tras determinarse que la Fiscalía General de la República (FGR) no presentó pruebas suficientes para comprobar su implicación. Esta decisión puede permitir que Borge deje el Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi) en Ayala, Morelos, donde ha permanecido desde 2018.
Sin embargo, el exgobernador aún enfrenta cargos por presunto lavado de dinero, un proceso que continuará mientras se encuentra bajo la medida cautelar de prisión domiciliaria. La FGR ha sostenido que Borge se benefició de su posición al vender varias propiedades en Cancún, Cozumel y Playa del Carmen a amigos y familiares, generando un daño estimado a las finanzas de Quintana Roo de más de 900 millones de pesos.
Borge fue arrestado el 4 de junio de 2017 en el Aeropuerto de Tocumen, Panamá, cuando intentaba salir del país rumbo a París. Posteriormente, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo expulsó de sus filas en junio de ese mismo año, tras suspender sus derechos de militancia en diciembre de 2016. Esta situación resuena en un contexto más amplio de la lucha contra la corrupción en el país, temas que preocupan y afectan la percepción de seguridad y justicia entre los ciudadanos.
