El Departamento de Justicia de EE.UU. ha presentado acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, así como otros funcionarios estatales, por delitos de narcotráfico y posesión de armas. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York ha divulgado la imputación que incluye un total de diez personas.
Los acusados están presuntamente involucrados en una conspiración con líderes del cartel de Sinaloa para importar grandes cantidades de narcóticos a EE.UU. a cambio de apoyo político y sobornos. Entre los nombres mencionados se encuentran otros dos funcionarios activos: Enrique Inzunza Cázarez, senador, y Dámaso Castro Saavedra, vicefiscal de la Fiscalía general del estado.
Las autoridades estadounidenses afirman que los imputados colaboraron con el cartel para traficar fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina, protegiendo a los narcotraficantes de ser investigados. Se les acusa de trabajar con la facción liderada por los hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán, conocidos como «Los Chapitos», recibiendo a cambio importantes sumas de dinero.
Se señala que Rocha Moya fue elegido gobernador en noviembre de 2021 gracias a la supuesta ayuda del cartel, que incluyó intimidación a sus rivales. Entre los exfuncionarios acusados también se encuentran figuras clave como Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas, y Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública, así como exjefes policiales.
Los cargos incluyen conspiración para narcotráfico, posesión de armas automáticas y conspiración relacionada, con sentencias que podrían alcanzar hasta la cadena perpetua. Además, uno de los exjefes policiales, Juan Valenzuela Millán, es acusado de participar en los secuestros de un informante de la DEA.
El fiscal Jay Clayton ha declarado que EE.UU. busca desarticular los lazos entre la corrupción política y el narcotráfico, enviando un mensaje claro a funcionarios que colaboran con estas organizaciones delictivas.
Fuente: contactonoticias.com.mx
