En la periferia de Moscú, la Justicia militar rusa condenó a cadena perpetua a los principales autores del atentado contra la sala de conciertos Crocus City Hall, que causó la muerte de 150 personas. La sentencia afecta directamente a la seguridad de la región y a las familias de las víctimas.
El tribunal militar impuso cadena perpetua a cuatro ciudadanos tayikos, entre ellos el presunto responsable identificado como Shamsidin Fariduni, y condenó a otros 11 acusados también a prisión vitalicia. Además, cuatro imputados recibieron penas de entre 19 años y 11 meses y 22 años y medio de cárcel.
Según la fiscalía, los once primeros proporcionaron armamento, munición y dinero a los atacantes, mientras que cuatro alquilaron un piso y vendieron el vehículo empleado en la huida. Los 19 condenados deberán pagar 200 millones de rublos por daños materiales y morales a las víctimas.
Durante el proceso, los imputados admitieron total o parcialmente su responsabilidad, según el tribunal. La acusación sostiene que los cuatro autores adquirieron tres fusiles automáticos Kaláshnikov, una pistola Makarov y más de 1.300 cartuchos, que emplearon contra los asistentes a un concierto del grupo Picnic.
El ataque incluyó explosiones que provocaron un incendio con víctimas adicionales y, según la investigación, todos los implicados pertenecían a la rama conocida como Estado Islámico del Gran Jorasán. Los cuatro autores, de entre 19 y 32 años, intentaron huir por carretera hacia Ucrania y fueron detenidos en la región de Briansk.
La acusación señala que Fariduni, que había estado encarcelado en su país por acoso, recibió instrucción en Turquía y participó en la preparación del atentado al inspeccionar la sala y comprar uno de los vehículos. Las autoridades registraron las pruebas y los testimonios presentados durante el juicio, que se celebró desde el inicio de las actuaciones penales.
Organizaciones de la oposición, defensores de derechos humanos y medios independientes criticaron a las autoridades por centrarse en perseguir a supuestos enemigos del Estado y por no garantizar la seguridad pública. Por su parte, el presidente acusó a Ucrania de estar detrás del ataque, sin que las fuerzas de seguridad hayan hecho públicas pruebas que lo respalden, mientras que fuentes señalaron que la inteligencia estadounidense advirtió previamente sobre la preparación de un atentado atribuido más tarde al ISIS-K.
Las autoridades calificaron este suceso como el atentado más grave en suelo ruso desde el secuestro de la escuela de Beslán, que dejó 334 muertos. Las sentencias buscan dar respuesta penal a los implicados y marcan un punto final procesal en el caso, aunque las críticas sobre seguridad y responsabilidades administrativas persisten.
Fuente: contactonoticias.com.mx
