Para la comunidad cubana en Estados Unidos y las autoridades locales, las declaraciones del presidente de Estados Unidos sobre Cuba plantean posibles cambios en la relación bilateral. El mandatario aseguró que el Gobierno cubano caerá «muy pronto» y afirmó que La Habana tendría «muchísimas ganas» de negociar con Washington.
Las afirmaciones fueron hechas en una entrevista sobre la operación militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, y el presidente insistió en que la isla sería el próximo objetivo tras lo que calificó de una campaña «exitosa» en Irán, de la que dijo que en los ataques iniciales habría muerto el líder supremo Alí Jameneí, según sus palabras.
El presidente sostuvo que los cubanos «quieren llegar a un acuerdo» y dijo haber encargado las negociaciones a su secretario de Estado, Marco Rubio. Aseveró además que hay tiempo y que, después de décadas, Cuba estaría lista para un cambio, una valoración personal que vinculó a su observación de la isla durante 50 años.
Un día antes había señalado que La Habana está «desesperada» por lograr un trato con su Administración y sostuvo que es cuestión de tiempo para que la atención de la Casa Blanca se dirija hacia el país caribeño, tras el operativo en Irán.
También afirmó que la caída de Cuba sería «la cereza del pastel» tras un operativo anterior en el que, según su relato, Estados Unidos capturó al líder chavista aliado de la isla. En sus declaraciones, elogió la colaboración con el gobierno interino de la persona que identificó como Decly Rodríguez y mencionó el restablecimiento de relaciones tras décadas de alejamiento.
Medios estadounidenses han informado sobre contactos entre el secretario de Estado y un nieto del expresidente Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Esos reportes hablan de contactos más que de negociaciones formales y señalan conversaciones sobre posibles reformas económicas graduales en la isla y una retirada escalonada de sanciones.
Fuente: contactonoticias.com.mx
