La seguridad para el Mundial que se celebrará de forma conjunta en México, Estados Unidos y Canadá está bajo escrutinio tras la ola de violencia desatada tras la muerte del líder del cártel CJNG, con especial atención en Guadalajara, ciudad vinculada a los primeros hechos y a la logística de la cita futbolística en el país. La preocupación se extiende a otras sedes mexicanas, entre ellas Monterrey, donde se disputará la repesca intercontinental.
El gobierno federal ha señalado que no existe riesgo para los visitantes y que las medidas de seguridad se mantienen, en particular en las zonas con mayor afluencia de aficionados. Aun así, organismos y selecciones extranjeras han pedido información y garantías adicionales sobre la protección de delegaciones y público.
Según reportes, la FIFA ha solicitado informes sobre la situación de seguridad en México, y la delegación de Bolivia ha anunciado que enviará una solicitud formal para reforzar las medidas antes de su partido de repesca en Monterrey. Las peticiones reflejan la inquietud de federaciones y equipos por la seguridad en torno a los compromisos deportivos.
No es la primera vez que problemas de orden público ponen en duda la realización de eventos deportivos. En una ocasión anterior, el secuestro de un dirigente de la organización de un torneo continental generó temores sobre la viabilidad del certamen, y varias selecciones optaron por no participar, lo que obligó a reorganizar las plazas participantes.
En otra ocasión, la final de un torneo continental tuvo que cambiar de sede internacionalmente debido a masivas protestas en el país anfitrión, desplazándose a una capital vecina para garantizar que el encuentro se celebrara. El partido decisivo se jugó con público y se resolvió en la cancha.
Un duelo definitivo entre dos grandes rivales también fue trasladado fuera de su país tras un ataque al autobús de una delegación, lo que impidió la disputa del encuentro en el estadio previsto y obligó a buscar una sede alternativa en el extranjero, donde se completó la final.
Fuera del fútbol, atentados contra eventos deportivos han dejado víctimas y conmoción, como la explosión de artefactos en una maratón que provocó muertes y centenares de heridos; los autores fueron localizados y sometidos a proceso penal, con la justicia confirmando la máxima pena en instancias superiores.
Estos episodios ilustran cómo las crisis de seguridad pueden afectar el desarrollo de competiciones internacionales y motivan la vigilancia de autoridades y organismos deportivos ante cualquier indicio de riesgo para participantes y espectadores.
Fuente: contactonoticias.com.mx
