La Cumbre de Impacto IA 2026, celebrada en Nueva Delhi, concluyó con la firma de la llamada «Declaración de Delhi», respaldada por 88 países. El encuentro movilizó inversiones por 300.000 millones de dólares y generó una fuerte presión sobre la ciudad anfitriona durante cinco días.
El acuerdo, considerado el mayor instrumento diplomático sobre inteligencia artificial hasta la fecha, sufrió un retraso en su clausura por discrepancias en la redacción que exigieron una última ronda de negociaciones. Doce países que inicialmente se resistían a firmar regresaron al texto tras revisiones que despejaron sus objeciones.
La versión final introduce explícitamente que sus directrices son «voluntarias y no vinculantes», un matiz que permitió salvar la adhesión de varios firmantes y acomodar posiciones divergentes sobre la regulación. Estados Unidos mantuvo reservas sobre medidas vinculantes, argumentando que la autonomía estratégica depende de poseer la tecnología.
El documento promueve un marco ético global y reúne a potencias como Estados Unidos, China y la Unión Europea en torno a principios comunes. Líderes tecnológicos asistentes alertaron sobre la rapidez de avance de la IA; algunos afirmaron que la llegada de una «superinteligencia» podría ocurrir en plazos cortos.
Entre las iniciativas acordadas figura la creación de un «almacén global» de seguridad (Trusted AI Commons) para compartir manuales y prácticas destinados a prevenir errores peligrosos de los sistemas de IA. También se firmó una «carta de democratización» que busca facilitar el acceso de países de bajos ingresos a semiconductores a precios justos.
El texto prioriza el uso de la IA en sectores críticos como la medicina y la agricultura mediante modelos de acceso abierto, y contempla un plan de contingencia laboral ante el impacto previsto de la automatización en los próximos años. Estas medidas intentan equilibrar innovación y mitigación de riesgos sociales.
Representantes de empresas tecnológicas llamaron a descentralizar el desarrollo de la IA para evitar concentraciones de poder que podrían derivar en regímenes autoritarios, mientras que otros ejecutivos estimaron plazos distintos para la llegada de una inteligencia general. Las declaraciones públicas de participantes reflejaron la tensión entre promover el progreso y contener sus efectos.
La Declaración de Delhi se presenta como un primer gran esfuerzo multilateral para orientar el desarrollo de la inteligencia artificial hacia objetivos compartidos y reducir riesgos transnacionales, aunque su carácter no vinculante plantea interrogantes sobre su aplicación efectiva en el futuro.
Fuente: contactonoticias.com.mx
