En Rubaya, en el territorio de Masisi, Norte de Kivu, un deslizamiento en una mina de coltán dejó alrededor de 300 fallecidos, según autoridades y representantes de la comunidad local, lo que convierte la tragedia en un suceso de gran impacto para la población de la zona.
El derrumbe se produjo tras lluvias en la jefatura de Mupfuni Kibabi, en una mina ubicada en un territorio bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), informaron fuentes locales.
Líderes comunitarios describieron las labores de búsqueda como desorganizadas y señalaron que se recuperan cuerpos de forma continua; las cifras provisionales de fallecidos se han ido incrementando a medida que avanzan las tareas de rescate.
Caminos cercanos quedaron anegados e intransitables y varias viviendas y construcciones fueron sepultadas por el lodo, complicando el acceso de equipos y residentes a las áreas afectadas.
La mayoría de las víctimas son mineros artesanales, aunque también se registraron comerciantes y habitantes de aldeas próximas, algunas de las cuales resultaron arrasadas por el derrumbe.
El presidente de la sociedad civil de Masisi confirmó las cifras y apeló a la organización de entierros dignos, mientras la población sigue buscando más cuerpos entre los escombros.
El gobierno ofreció su pésame a las familias afectadas y denunció un supuesto sistema de saqueo y explotación ilegal de recursos por parte del M23; además recordó que la zona había sido clasificada como área prohibida para la extracción y comercialización de minerales, por lo que las excavaciones constituyen una violación de la normativa y no respetan medidas de seguridad.
El incidente ocurre en el marco de un conflicto en el este del país que se agravó cuando el M23 tomó el control de ciudades clave tras enfrentamientos con el Ejército; las provincias de Kivu son ricas en minerales como el coltán, materias primas utilizadas en la fabricación de dispositivos electrónicos.
Fuente: contactonoticias.com.mx
