En el corazón de Guanajuato Capital, trabajadoras de la clínica del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) han denunciado lo que consideran acoso laboral por parte de la administradora, Yrma Becerril Alvarado. Solicitando resguardar su identidad, las empleadas alertan sobre un ambiente hostil que afecta su bienestar diario y, potencialmente, la atención al público.
Las afectadas mencionan que la administradora ha amenazado con la rescisión de contratos a quienes expongan las irregularidades operativas y la presencia de plagas, como cucarachas, roedores y chinches, en áreas críticas, incluyendo la cocina y los quirófanos. Esta situación no solo afecta la integridad de los trabajadores, sino que también pone en riesgo la salud de los pacientes que dependen de un servicio médico seguro.
Una de las empleadas relató que personal de seguridad privada ha sido asignado para vigilar a los trabajadores, restringiendo el uso de cámaras dentro de las instalaciones. La denuncia va más allá de las condiciones laborales, pues el temor a represalias ha paralizado a muchas de ellas para presentar quejas formales, a pesar de las condiciones insalubres que enfrentan diariamente.
El estado de limpieza en la clínica ha sido objeto de severas críticas, con informes de plagas en la cocina y en los servicios pediátricos. Tras el levantamiento de estas quejas, se habría intentado realizar fumigaciones, pero los resultados han sido insuficientes. Los trabajadores reportan que las pruebas de fumigación aparentemente no han sido efectivas, dejando a la vista la presencia de plagas que persistieron incluso después de que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) realizara una inspección.
Los llamados por atención han sido, en muchos casos, ignorados. Intentos de comunicarse con el director de la unidad, Óscar Fernández Ponce, han resultado infructuosos. Las trabajadoras destacan que tanto la dirección como la administración parecen minimizar la gravedad de la situación, mientras que el malestar entre el personal se intensifica.
La presión continúa, no sólo en términos de salud e higiene, sino también en el clima laboral. Las trabajadoras describen una atmósfera de vigilancia intensa, que se extiende hasta el personal paramédico y administrativo, creando un entorno de trabajo enrarecido y temeroso. Ante esta situación, hacen un llamado a las autoridades del ISSSTE para que tomen medidas inmediatas y efectivas.
Al final, las trabajadoras expresan su deseo de que la dirección del hospital, así como las autoridades correspondientes, se sensibilicen con su situación actual, que han cargado por tiempo. Una respuesta proactiva y la intervención adecuada podrían cambiar el rumbo de su jornada laboral, en un lugar donde cada día deberían sentirse seguros atendiendo a la comunidad guanajuatense.
