En el corazón de Guanajuato Capital, la controversia ha surgido en torno a la exhibición de 16 lápidas en el Túnel de Tradición, un espacio que tradicionalmente brinda un sentido de comunidad y celebración en el contexto del Día de Muertos. Durante un evento destinado a honrar a los difuntos, la administración municipal, encabezada por la alcaldesa Samantha Smith Gutiérrez, defendió esta acción argumentando que se ha realizado durante cinco años sin recibir quejas. Sin embargo, esto ha generado descontento entre los ciudadanos, quienes sostienen que no se solicitó permiso para utilizar estas lápidas ni se notificó a sus deudos.
La visita al panteón de Santa Paula evidencia un panorama preocupante: muchas lápidas faltan, otras están caídas o guardadas, lo que ha levantado cuestionamientos sobre la gestión de estos espacios sagrados. La exposición de las lápidas, que datan desde el siglo XIX hasta el 2000, busca crear un “cementerio realista”, una iniciativa que ha sido vista como inapropiada por algunos residentes. María Fran Marmont, una ciudadana afectada, hizo eco del malestar al afirmar que se realizaron exhibiciones sin el consentimiento de las familias.
Por otro lado, el director de Servicios Públicos, Omar Rosas Ojeda, mencionó que estos objetos han sido utilizados en ediciones anteriores del festival, y como parte de su gestión, se asegura que solo se emplean lápidas no reclamadas. Sin embargo, la falta de documentación que respalde esta afirmación ha alimentado la confusión. De acuerdo con el reglamento del Servicio Público de Panteones, los monumentos son propiedad privada, lo que plantea dudas sobre la legalidad de su uso en una celebración pública.
Iovana Rocha Cano, dirigente del Partido Verde Ecologista de México, ha cuestionado la transparencia de esta acción y ha denunciado posibles irregularidades en la gestión del espacio subterráneo, sugiriendo que se está mercantilizando la memoria de los difuntos al permitir a comerciantes locales ocupar espacios sin un contrato formal.
Los ecos de estas decisiones resuenan en la comunidad, donde el respeto por la memoria y las tradiciones son fundamentales. La administración municipal enfrenta un reto no solo en la gestión de recursos, sino en la restauración de la confianza con los habitantes de Guanajuato, quienes sienten que su historia y su herencia cultural deben ser tratados con la dignidad que merecen.
